Hay una serie de lugares emblemáticos de visita obligada:
Adberramán III ordenó su construcción en el año 955 y fue levantada sobre las ruinas de una fortaleza. Consta de 3 recintos, el primero de ellos reunía viviendas y baños, aunque hoy está ocupado por diversos jardines. Dentro de este recinto destacan el Baluarte del Saliente, el Muro de la Vela y la campana de Santa María la Mayor, fundida en 1763.
La segunda zona estaba dotada con dependencias palaciegas. El edificio de Los Aljifes califales es probablemente uno de los mejor conservados de este conjunto. También destaca la ermita mudéjar, los baños de la tropa y una vivienda típica musulmana reconstruida a partir de sus zócalos. En su día se levantaba en este lugar el palacio de Almotacín.
Ya en el tercer recinto encontramos los restos de un castillo que los Reyes Católicos ordenaron construir tras la toma de la ciudad, en 1489. Su interior se dispone alrededor del Patio de Armas. Los elementos principales de este recinto son la Torre del Homenaje, la Torre de la Noria del Viento y la Torre de la Pólvora. La Junta de Andalucía lo declaró Conjunto Monumental en 1989.
Es el primer templo almeriense concebido como templo-fortaleza, de estilo predominantemente gótico. En principio se construyó para defender al pueblo de los ataques de los piratas. Posee almenas y troneras para la defensa. Es de estilo gótico de transición y su trazado se atribuye a Diego de Siloé. El ábside es de forma poligonal y la torre barroca. Las naves del interior son de estilo gótico con capillas laterales que albergan retablos de gran belleza. El retablo del altar mayor es barroco y está decorado con pinturas y esculturas de gran calidad. También posee un claustro de estilo renacentista que ocupa el antiguo patio de armas de la fortaleza.
Se alza sobre un promontorio de escasa altura, en la localidad del mismo nombre, en el término municipal de El Ejido, provincia de Almería. Fue construido en el siglo XVIII, parcialmente destruido en el siglo XIX durante la guerra de la Independencia, y reconstruido en ese mismo siglo (1817). El propósito fundamental del castillo era defender el litoral de Guardias Viejas con fuegos rasantes hacia levante; hacia el oeste cruzaba el fuego artillero con el de la torre de Balerma. A su guarnición de caballería se le asignó la función de patrullar el espacio costero comprendido desde la punta del Sabinar hasta Balanegra.
Se encuentra en buen estado de conservación. Fue restaurado hacia 1980. Alberga un museo didáctico cuya exposición, Fortalezas Costeras en el siglo XVIII, puede verse todos los días de 11 a 18 horas. Fue declarado Bien de Interés Cultural en 1993, año en que la Junta de Andalucía otorgó un reconocimiento especial a los castillos de la Comunidad Autónoma de Andalucía.
El yacimiento arqueológico, denominado Necrópolis Megalítica de Gádor, constituye uno de los conjuntos funerarios más amplios e interesantes del sureste peninsular.
En esta necrópolis están representados enterramientos de distintos tipos, siendo mayoritarios los megalíticos, caracterizados por contar con una cámara central de planta poligonal construida con grandes piedras dispuestas verticalmente y una cubierta plana conseguida mediante grandes losas de piedras. Algunos presentan un corredor de acceso que comunica la cámara con el exterior. Un túmulo construido con piedras y tierra cubre la cámara y el corredor.
Forman parte también de la necrópolis un enterramiento tipo tholoi, y dos enterramientos en covacha. Los enterramientos eran utilizados como hitos de demarcación del territorio por parte de las comunidades calcolíticas y ocupaban lugares estratégicos en torno a las vías naturales de comunicación, dando lugar a una necrópolis muy extensa aunque con un número no muy amplio de enterramientos, unos 70.
Los Aljibes Árabes, construidos por mandato de Jairán en el siglo XII, son de época taifa. Servían de abastecimiento público de agua a la ciudad y están divididos en tres naves. Son característicos sus bóvedas y arcos de ladrillo.
Arte rupestre en los Vélez.
La comarca de Los Vélez, al norte de la provincia de Almería, alberga yacimientos rupestres que fueron declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, dentro del Arco Mediterráneo de la Península Ibérica. Esta comarca representa el área periférica meridional de la delimitada por el Arco Mediterráneo Levantino. Las manifestaciones pertenecen a una sociedad con economía de cazadores y recolectores.


