Almería en época musulmana se dividía en tres barrios. El núcleo primitivo fue la Medina, formándose con posterioridad otros dos arrabales: El arrabal de al-Hawd (el aljibe), actual Pescadería - La Chanca, y el de la Musalla, que se extendía desde la calle de la Reina hasta la Rambla Obispo Orberá.
Con la caída del Califato de Córdoba pasó a ser la capital de uno de los reinos taifas de mayor importancia. Su industria textil contaba con más de 10.000 telares en los que se producían las más ricas sedas, terciopelos, damascos y brocados.
En 1147 Alfonso VII tomó y destruyó la ciudad que representaba su mayor competencia en el comercio del Mediterráneo. Más tarde volvió después a manos musulmanas. Jaime II de Aragón intentó de nuevo la toma de la ciudad en 1309. La conquista definitiva se llevó a cabo en 1489 por los Reyes Católicos.
En el siglo XVI sufrió una serie de terremotos en 1512, 1522 y 1550, además de continuos ataques de los piratas berberiscos, que ocuparon su alcazaba.
En el siglo XIX seguía perteneciendo al reino de Granada hasta que en el año 1833 se reorganizó el territorio español en provincias y Almería se convirtió en capital de la provincia.
La explotación extranjera de sus minas dio a Almería un considerable empuje, pero se frenó con la retirada de la compañía explotadora a los primeros signos de problemas en la comercialización de los productos.
En la actualidad su economía se basa en el turismo y en los cultivos de invernadero, por lo que se ha configurado como la despensa de Europa. Igualmente, en los últimos años ha experimentado un alza en demanda y calidad de los productos artesanales.


